jueves, 29 de enero de 2009

Redundante



"Podría quedarme durmiendo todo el día
O podría también tratar de encontrarte
Podría dejarle mi destino a la suerte
Y es probable que me vista y salga a buscarte"
Intoxicados


Dicen que la lluvia es buen augurio, y hoy llueve. También dicen que el agua limpia las heridas y alrededor hay mucho agua. Dicen que llorar hace bien, y lo veo llorar, limpiando su alma, expulsando de su cuerpo el dolor. Sin embargo hay una sensación de vacío que nada puede llenar.
Después de un largo tiempo vuelve a aparecer, repite cada tanto una frase, como quien trata de convencerse de algo doloroso. Pone siempre las pautas claras, como si quien tiene en frente no conociera sus intenciones, como si la persona que se sienta y la mira a los ojos no supiera que cosas pasan por su cabeza. Si, quizás hoy sean desconocidos, talvez las vueltas de la vida los llevaron por caminos diferentes. La gente cambia, los pensamientos cambian, pero nada cambia tanto como para ser un completo desconocido. El interior de cada uno sigue siendo el mismo, sólo vamos cambiando de ropas, de actitudes, el tiempo y las vivencias hacen que sea necesario adquirir nuevas herramientas, otras maneras de enfrentarnos al mundo. Y ahí están, se miran, hablan, por un momento vuelven a ser los de antes. Por un instante, un ínfimo instante, el tiempo se detiene a su alrededor y se reencuentran en una mirada. Fugaz, muy pequeña, que rápido se desvanece en el ruido de la calle, en el sonido del mundo que sigue girando y no se detiene ni siquiera por un instante. Los dos desconocidos se despiden, no sin antes decirse que algún día, quizás en un corto tiempo puedan volver a encontrarse, cruzarse en algún lugar y por un instante, sólo por un instante reconocerse en la multitud...

3 comentarios:

Geraldine dijo...

eso de que el mundo es un pañuelo puede que sea real...y estemos todos girando como en una eterna calesita encontrándonos y perdiéndonos...

Fran dijo...

Gastón..
Cuando nos miramos de verdad, entramos en otro mundo. Una dimensión paralela que nos ayuda a vivir, a soñar y a creer.
Por lo menos, pudieron reconocerse aunque ese instante hubiese durado medio segundo. Convencidos de volverse a ver y que tal vez para la otra, ese instante dure por siempre.
Muchos saludos, me encantó tu texto.. te sigo leyendo..

F.-

Besos Nocturnos dijo...

Como extraño ciertos cuerpos...y miradas. besos!