lunes, 30 de mayo de 2016
jueves, 29 de enero de 2009
Redundante
"Podría quedarme durmiendo todo el día
O podría también tratar de encontrarte
Podría dejarle mi destino a la suerte
Y es probable que me vista y salga a buscarte"
Intoxicados
Dicen que la lluvia es buen augurio, y hoy llueve. También dicen que el agua limpia las heridas y alrededor hay mucho agua. Dicen que llorar hace bien, y lo veo llorar, limpiando su alma, expulsando de su cuerpo el dolor. Sin embargo hay una sensación de vacío que nada puede llenar.
Después de un largo tiempo vuelve a aparecer, repite cada tanto una frase, como quien trata de convencerse de algo doloroso. Pone siempre las pautas claras, como si quien tiene en frente no conociera sus intenciones, como si la persona que se sienta y la mira a los ojos no supiera que cosas pasan por su cabeza. Si, quizás hoy sean desconocidos, talvez las vueltas de la vida los llevaron por caminos diferentes. La gente cambia, los pensamientos cambian, pero nada cambia tanto como para ser un completo desconocido. El interior de cada uno sigue siendo el mismo, sólo vamos cambiando de ropas, de actitudes, el tiempo y las vivencias hacen que sea necesario adquirir nuevas herramientas, otras maneras de enfrentarnos al mundo. Y ahí están, se miran, hablan, por un momento vuelven a ser los de antes. Por un instante, un ínfimo instante, el tiempo se detiene a su alrededor y se reencuentran en una mirada. Fugaz, muy pequeña, que rápido se desvanece en el ruido de la calle, en el sonido del mundo que sigue girando y no se detiene ni siquiera por un instante. Los dos desconocidos se despiden, no sin antes decirse que algún día, quizás en un corto tiempo puedan volver a encontrarse, cruzarse en algún lugar y por un instante, sólo por un instante reconocerse en la multitud...
sábado, 10 de enero de 2009
Instrucciones para caminar perdido:
1. Mirar hacía uno de los lados, derecho o izquierdo (esto quedara a disposición del cliente).
2. Apoyar la palma de la mano izquierda en el codo derecho y con el índice de la mano derecha rascarse la cabeza, en el sector de la sien más precisamente.
3. Girar suavemente el torso sobre su eje, como si dijera que no con la cabeza, pero con todo el cuerpo.
4. Para comenzar a caminar, adelante suavemente el pie izquierdo y tomando envión haga lo mismo con el derecho. Repita esta operación de dos a tres veces y gire.
5. Nuevamente mire hacia a ambos lados y decídase por uno.
Repita los pasos 1 al 4 y estará caminando perdido.
La empresa no se responsabiliza si después de tantas vueltas usted no puede llegar a su casa.
Todo esto es lo que decía el papel apoyado sobre la mesa del comedor de Delia. No era la primera vez que compraba instrucciones para hacer algo. Ya había comprado las instrucciones para volar, las instrucciones para subir y bajar las escaleras y para preparar mate; todas las había adquirido por Tele-Compras, la empresa número uno en venta telefónica. Tenía unos treinta años de edad y vivía aun con sus padres. Nunca se le conoció un novio. Y pensándolo bien, ¿a quién le interesaría noviar con alguien que necesita instrucciones para todo?. Ramón, su padre, le tenía prohibido comprar estos productos. Pero basta con decirle a alguien que no haga algo para que vaya y lo haga. Ya no sabía como controlarla: una vez había pensado en encerrarla y atarla a la cama, pero esto era muy violento, así que desistió. Esa mañana, luego de una charla con Delia en la cual le decía como siempre que no utilice el teléfono para nada, salvo para llamarlo a él en caso de emergencia, salió a comprar. Las horas pasaban y Delia estaba aburrida, por lo cual decidió prender la televisión. Luego de hacer zapping por varios canales llegó al que más le interesaba: Tele-Compras Channel. El locutor anunciaba así el producto: “Para usted que está cansado de caminar siempre igual. Para usted que está cansado de que no lo noten en la calle…” Delia se sintió identificada. Conocía el número de memoria, corrió al teléfono y marcó. De fondo podía escucharse todavía el inconfundible “llame ya que se agota” del locutor. Omitiremos el paso del tiempo entre la llamada y la llegada del pedido por correo ya que no nos interesa.
Era sábado a la mañana. Ramón no se encontraba en la casa cuando llegó el paquete. La caja era un poco exagerada pero Delia la recibió con gusto. La abrió, tiró el plástico con globitos que recubría el producto, se puso sus anteojos y leyó uno por uno los pasos a seguir. Salió de la casa muy contenta por su adquisición, tanto que ni siquiera se dio cuenta cuando cruzaba la calle. Todo concluyó con un choque en cadena que involucró a cinco autos. Ramón se asomaba por la esquina cuando vio el choque y en el medio de este a su hija caminando perdida, intentó llegar al lugar pero la fila de autos y la valla policial no le permitió alcanzarla. Actualmente él todavía sigue buscando a Delia. La última llamada que recibió era de Quala Lumpur. Sí, es extraño y no se entiende como llegó a ese lugar. Seguramente le hubieran sido útiles las instrucciones para dejar de caminar perdido que se vendieron en el programa siguiente.
sábado, 6 de diciembre de 2008
En el camino

"Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar"
Eduardo Galeano
Camina, pasa una y otra vez por los mismos lugares. Lleva encima una pesada cruz, un recuerdo, un olor, un perfume de algo que sucedió y no puede olvidar. Todavía tiene esa figura tatuada en su piel y por más que intente de todas las maneras conocidas borrar su marca no puede lograrlo. Camina, lo veo pasar, lleva la cabeza gacha, los ojos vidriosos, de vez en cuando su cara se transforma y en su rostro se dibuja una sonrisa. Será memoria emotiva, el pensar en eso que una vez fue y hoy ya no está. Él no es igual, su vida y su mente cambio, su cuerpo ya no es el mismo pero en el fondo todavía duerme ese guerrero, aguarda el momento indicado para salir, para gritar, para correr y escapar…
lunes, 1 de diciembre de 2008
Suerte para dos
Esta es la noche más triste, porque me marcho y no volveré. Mañana por la mañana, cuando la mujer con la que he convivido durante seis años se haya ido a trabajar en su bicicleta (…), meteré unas cuantas cosas en el bolso, saldré discretamente de casa, esperando que nadie me vea, y tomaré el tren para ir al departamento de Víctor.
Quizás no sea lógico pensar de esta manera y no es lo que haría el común denominador de la gente, seguramente otro en mi lugar trataría de hablar y reparar la situación pero lo hecho, hecho está y no tengo vuelta atrás. Quien podría decirlo. Una persona de clase media baja, con sus años encima (cincuenta años no es poco) y una familia formada. Pese a convivir hace solo seis años ya llevamos 15 de conocernos, toda una vida juntos…
Sería la noche perfecta. Como de costumbre ella prepararía la cena, yo llevaría la botella de vino, después de unos roces juguetones nos trasladaríamos a la habitación donde le haría por última vez el amor. Esa sería la noche más triste de mi vida. Al amanecer luego de su partida al trabajo guardaría en el bolso toda mi ira y rencor y partiría hacia el encuentro de Víctor donde descargaría toda mi locura y me iría para no volver más.
Ya lo dice el refrán “nada dura para siempre”, y así es. La mujer que me juró amor eterno confundió el significado de la palabra eterno. Le entregué mi vida, con ella compartí tristezas, emociones... Ya hace un tiempo que lo sé. Pero no me gustan los escándalos así que esperé. ¿Qué esperé? O ¿Porqué esperé? Quizás sea muy cínico: estuve meditando y pensando cómo sería la venganza. Pero ahora, sentado en el tren, me doy cuenta de que no he pensado bien las cosas. Mi amor por ella es más grande que el odio que siento. Talvez no sea lógico, pero no puedo matar a la persona que hace feliz a la mujer de mi vida. Ya he pasado la estación donde tenía que bajar y aún sigo temblando por el cambio de planes repentino. Sí, creo que es lo mejor que puedo hacer… Ojalá sea feliz…
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